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CLAVES: La Unión Europea define su
futuro
La mediterránea ciudad de Barcelona acoge a 28 jefes de
Estado y de Gobierno de la Unión Europea. Acompañados
de sus 56 ministros de economía y exteriores, los máximos
mandatarios europeos se enfrentan a la difícil tarea de impulsar
el desarrollo de la UE y definir los grandes puntos de actuación
para este año.
Cinco cuestiones ocupan la agenda de los
líderes europeos de cara a la Cumbre de Barcelona: la liberalización
de la industria energética, la reforma del mercado laboral,
la mejora de la educación, la interconexión de los
transportes y la regulación de los mercados financieros.
España, país anfitrión de la Cumbre,
ya ha dado a conocer su vocación de que se den pasos sólidos
en la liberalización de los sectores energéticos y
la flexibilización del mercado laboral, los temas más
candentes de la convocatoria. La postura es defendida por el italiano
Silvio Berlusconi y el británico Tony Blair, triángulo
estratégico de países que encontrará la oposición
del bloque franco-germano. Los líderes socialdemócras,
el francés Lionel Jospin y alemán Gerhard Shroder,
mostrarán su desacuerdo con medidas liberalizadores, especialmente
cuando en ambos Estados se aproximan las elecciones generales. Así,
los avances en este campo serán, como mucho, parciales.
Lisboa 2000
La Cumbre de Barcelona retoma los postulados adscritos en Lisboa
en marzo del 2000, esto es, que la Unión se convierta en
la "economía más competitiva y dinámica
del mundo, capaz de crecimiento económico sostenido con más
y mejores empleos y mayor cohesión social". No lo tienen
fácil nuestros líderes que pondrán en la balanza
la exitosa introducción de la moneda única para maquillar
el incumplimiento de lo adscrito en la capital lusa, fundamentalmente
el pleno empleo para el 2010. El propio Solbes aceptó el
hecho de el crecimiento de la Unión rozará el 1,5%
este año en lugar del 3% necesario para la meta del pleno
empleo.
Junto con la cuestión de energética y el empleo,
los ministros hablarán de la interconexión y apertura
de redes europeas de transporte, la integración de los mercados
financieros y de la mejora de la educación y formación
de trabajadores. En este sentido, Francia pidió al Consejo
de Barcelona que evitara dos temas delicados: el cielo único
europeo y la liberalización del transporte por ferrocarril.
Movilizaciones de protesta
Mientras los ministros debaten defendidos por extraordinarias
medidas de seguridad, en la calle de la mítica ciudad catalana
se espera que se movilicen miles de personas. La Conferencia Europea
de Sindicatos (CES) ha asegurado que hasta allí se trasladarán
50.000 simpatizantes el fin de semana, a quienes se sumarán
a los miembros de organizaciones vinculadas al llamado movimiento
antiglobalización. La patronal tampoco ha querido dejar pasar
la ocasión sin dejar sentada su postura, y ha enviado comunicaciones
a la sede de la presidencia española dejando constancia de
la urgencia de que se lleven a cabo reformas estructurales rápidas.
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