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EMPLEO: Flexibilidad laboral vs. protección
social
Barcelona retoma el objetivo establecido en Lisboa de conseguir
el pleno empleo en Europa para el 2010. Los Quince debatirán
la necesidad de establecer nuevas reformas en el mercado de trabajo
que estimulen la búsqueda de empleo, prolonguen la vida laboral
y adecuen la evolución de los salarios a la productividad.
Es la asignatura pendiente de la UE. Con
14,5 millones de desempleados, los Quince llegan a Barcelona con
una tarea bajo el brazo: flexibilizar el mercado laboral. La consecución
del pleno empleo en la Unión Europea (alcanzar una tasa del
70% en 2010) pasa por implantar medidas que estimulen el empleo,
incentiven el alargamiento de la vida laboral y la movilidad geográfica
de los trabajadores. Además, los líderes europeos
deben estudiar la viabilidad del sistema de pensiones y buscar sistemas
de protección social eficaces.
Pero los resultados de la Cumbre serán mucho más
modestos. Los expertos prevén que España se limitará
a ratificar los objetivos de Lisboa, esto es, una tasa de empleo
del 67% global y de un 57% femenino para el 2005 y de pleno empleo
para el 2010. La convocatoria de Lisboa estableció este objetivo
en un contexto económico que preveía un crecimiento
del 3% de la economía europea y que confiaba en la bonanza
de un crecimiento basado en la sociedad de la información
y en el conocimiento como motor de la generación de empleo.
Las previsiones más recientes sobre el crecimiento económico
establecen, por otro lado, que no superará el 1,5% en el
2002.
Otro punto importante es la flexibilización del mercado
laboral, que abandera la presidencia española y que cuenta
con el respaldo de Gran Bretaña e Italia. Que se llegue a
alguna resolución en esta materia dependerá del entendimiento
entre estos países y el bloque que, liderado por Francia
y Alemania, pide una carta social más exhaustiva y una protección
social mayor. Esta postura es defendida así mismo por Suecia,
Finlandia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo.
Alemania y Francia han manifestado que desean buscar un punto de
encuentro entre la creación de empleo y el mantenimiento
del estado de bienestar que garantice la protección de los
trabajadores. El canciller alemán, Gerhard Schröder,
se entrevistó con el jefe del Ejecutivo español, José
María Aznar y le instó a buscar 'un equilibrio entre
la flexibilidad empresarial y la seguridad de los trabajadores.
El tren hacia la liberalización de mercados no ha de pararse,
pero ha de respetar este equilibrio' afirmó. El canciller
del país germano deberá afrontar unas elecciones generales
este año en las que el electorado tendrá en cuenta
el déficit excesivo, la falta de crecimiento económico
y, por encima de todo, que ya se ha superado la barrera psicológica
de los cuatro millones de parados. El caso de Francia es similar.
El país galo también celebra elecciones generales
este año y debe cuidar a un electorado que asume una serie
de beneficios sociales tradicionales.
La postura española en materia de empleo ha sido criticada
dentro de nuestro país también. En un debate en el
Congreso, el diputado de IU, Antero Ruiz, criticó a la presidencia
española diciendo que ha dejado en segundo plano el objetivo
del pleno empleo "para sustituirlo por más liberalismo,
desestructuración social y menos protección de los
trabajadores".
Otros aspectos de la regulación del empleo son los referentes
a favorecer la creación de empleo y a hacerlo más
atractivo. El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Juan Carlos
Aparicio, lo resume diciendo que es preciso desarrollar la "igualdad
de condiciones laborales, continuar con la simplificación
de los trámites de gestión de empleos e impulsar la
armonización e integración de las políticas
y objetivos económicos y sociales de los Estados Miembros".
En Barcelona se propondrá prolongar la vida laboral retrasando
las jubilaciones y en fomentar la movilidad geográfica dentro
de la Unión.
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