|
|
||||
|
|
||||
|
|
|
|
|
|
La entrada en vigor del euro ha provocado un notable incremento de
los precios que queda reflejado en el dato del IPC. Los
servicios que más han subido son correos, panaderías y cines.
Este informe establece que si se toman como referencia los precios desde septiembre -fecha en la que comenzaron a realizarse estos estudios-, la subida global ha sido del 2,66%, siendo los precios privados los que han registrado un mayor incremento , con un 2,55%, frente a los públicos, que lo han hecho en un 3,22%. Entre los primeros, los servicios en los que más se ha notado la subida de precios han sido: las panaderías con un 23,1%, los cines, con un 8,6%; los libros, un 5,9% y los bares y cafeterías, con un 7,9%. En concreto, el precio del envío de una carta certificada ha aumentado un 99%, desde las 155 pesetas a las 308 pesetas, mientras que un menú en la mayoría de los restaurantes ha pasado de 1.100 pesetas a 1.165 pesetas; el precio de una barra de pan ha crecido un 50%, desde las 50 a las 75 pesetas y el billete de diez viajes de metro o autobús ha pasado de costar 760 a 832 pesetas. En respuesta a estos hechos, el portavoz de la OCU, José María Múgica destaca el "importante incremento" de los precios en enero "con el pésimo ejemplo de la Administración por la incontinencia de los precios públicos". Esta subida de precios motivada por los redondeos y el incremento en los impuestos que entraron en vigor en enero (gasolina, electricidad, IVA en butano y autopistas), era esperada por la Administración que ya había señalado la posibilidad de que la tasa de inflación se eleve en enero cerca de siete décimas con lo que la tasa interanual (correspondiente a los últimos 12 meses) del IPC se aproximaría al 3,5%, teniendo en cuenta que el ejercicio pasado cerró con un incremento del 2,7%. Sin embargo, si se cumple la subida del 1,6% prevista por la OCU, esta tasa podría elevarse hasta el 4,3%. Errores
en la conversión Sin embargo, no todos los datos aportados son negativos: el estudio de la doble indicación de precios en pesetas y euros, ha alcanzado este mes el 83% de los productos, lo cual se ha considerado "bastante satisfactorio", teniendo en cuenta que no es obligatorio. Los precios aparecen indicados sólo en la nueva moneda en el 13% de los casos, mientras que en el 4% de los productos se indican sólo en pesetas. Por otro lado, la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU), que también ha realizado un seguimiento de la implantación de la nueva moneda en 47 provincias, ha detectado que el mayor número de quejas se dirigen al aumento general de precios privados y públicos y al incorrecto funcionamiento de las entidades bancarias. Se
veía venir El estudio elaborado por la Organización de Consumidores y usuarios entre los meses de septiembre y noviembre del pasado año, ya reveló un alto número de errores en la conversión de pesetas a euros, con un incremento medio del 7% para los precios expresados en la nueva moneda. Esta organización destacaba, ya entonces, que entre los sectores en los que se ha registrado un mayor subida de los precios están las panaderías, con un incremento medio del 15%; los bares y cafeterías, con un aumento del 4,7% y los cines, un 5,7%. En cuanto a los bares y las cafeterías se refiere, la OCU señalaba que dicho incremento se debía a que "la fijación de precios psicológicos en euros crean en el consumidor una sensación de que el producto es más barato. La OCU destacaba también en este informe el creciente número de errores que se daba durante estos meses previos a la introducción del euro en las gasolineras "donde más de la mitad de los precios expuestos en euros están mal calculados". La mayor parte de las estaciones de servicio ni siquiera ofrecía la referencia en pesetas. En este estudio se especificaba además que a medida que se acercaba la fecha de introducción de la nueva moneda "el porcentaje de errores en la conversión de pesetas a euros es del 7%, superior en un punto respecto al control que hicimos en el mes de septiembre. El informe presentado por esta misma organización en de diciembre del pasado año tampoco fue muy alentador. Según éste, se había detectado un incremento, entre los meses de noviembre y diciembre, en torno al 0,3% en el precio de los productos, motivado principalmente por la fijación de los precios psicológicos en euros. La OCU señalaba en este estudio que son cinco los sectores que presentan subidas por encima del 5%: las revistas (6,33%), el transporte público (6,77%) los cines (8,77%), los juegos de azar (13,04%) y las panaderías (15,16%). Mantener
el precio psicológico El estudio señala que en el caso de que las empresas decidan aplicar los redondeos para aproximar los precios en euros a las terminaciones psicológicas 0,5 y 9, la diferencia puede ser inapreciable o muy elevada. Subir o bajar 2 céntimos de euro (3,22 pesetas) en un artículo de 12 euros (2.000 pesetas) supone un incremento del 2% sobre el precio final. Sin embargo, hacer esto mismo con uno que cuesta 0,60 euros (100 pesetas) es subirle o bajarle más de un 3%. En definitiva, la distancia que separa el precio oficial del "psicológico", podría dar lugar al temido aumento de precios. Las
reglas de redondeo Este redondeo es una medida necesaria ya que la conversión de pesetas a euros puede suponer precios con numerosos decimales (ej: 2,3453 euros). Sin embargo, a la hora de pagar o cobrar únicamente puede figurar dos decimales. Para ello se han establecido unas pautas de redondeo para los importes a abonar y contabilizar en los países que han adoptado la nueva moneda. En cuanto al redondeo de pesetas a euros, estos últimos deberán redondearse al céntimo más próximo por exceso - si el tercer decimal es 5, 6,7,8 ó 9 - o por defecto -si el tercer decimal es 1,2,3 ó 4. En el segundo caso en el que se establece el redondeo de euros a pesetas, deben redondearse a la unidad peseta más próxima por exceso -si el primer decimal es 5, 6,7,8 ó 9- o por defecto - si el primer decimal es 1,2,3 ó 4 (ej: si un producto cuesta 332,63 ptas deberá contabilizarse como 333 pesetas. La aplicación rigurosa de estas normas no supondría, en ningún momento, un incremento de los precios significativo. |
||||||
|
|
|
|
|