Viernes, 05-12-2008 - Actualizado a las 9:23 h.
05-12-2008
Decir que no hubo sorpresas en la bajada de tipos de interés que aprobó ayer el Banco Central Europeo (BCE) para la zona euro es lo más lógico cuando se trata de una institución conducida por el fuerte liderazgo de quien, como Jean-Claude Trichet, gusta de que su itinerario sea sobradamente conocido de antemano. Esa era su obsesión cuando el banco era presidido por Wim Duisenberg, a quien consideraba poco previsible, poco transparente, poco resolutivo. Ayer, la decisión del directorio de la política monetaria, que acogía al comisario de Asuntos Económicos y a la responsable de Finanzas de Francia, se ajustó como un guante a las expectativas generadas por el ambiente y publicitadas por los analistas en la prensa. Pero hubo sorpresas, claro que las hubo.
Íñigo Sagardoy de Simón | 05-12-2008
Ignacio Longarte | 05-12-2008